Los manuales escolares de la Biblioteca del Centro de Recursos, Interpretación y Estudios de la Escuela no solamente constituyen un importante testimonio de los contenidos que sirvieron a los niños y niñas de otras épocas para aprender cosas, sino que deben ser un recurso didáctico utilizable en la actualidad. Con "El libro de la semana" queremos al profesorado, a alumnos universitarios y a todos los interesados en general darles pistas para ese posible uso actual. ©

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Es sabido que la escuela, desde su generalización promovida por los poderes públicos hace unos ciento cincuenta años, ha tenido como prioritario objetivo el aprendizaje por parte de niños y niñas del uso de la herramienta de la lectura. Pero, en torno a los medios que se deberían usar para conseguir fluidez en esa destreza, siempre ha habido una cierta controversia.
Dentro del volumen, recopilatorio de un ciclo de conferencias, titulado Literatura infantil en la escuela, de Ramón F. Llorens García (ed.), publicado por la Universidad de Alicante en el año 2000, y reproducido en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, aparece el artículo de Jaime García Padrino "Los clásicos en las lecturas juveniles".
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http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/12142742029037162321435/p0000002.htm#32)
Sitúa García Padrino en Inglaterra a comienzos del siglo XIX el origen del uso de los clásicos en las lecturas escolares juveniles, sobre todo a partir de la divulgación que allí realizaron para los jóvenes de las obras de Shakespeare.
En España, serían las numerosas adaptaciones del Quijote para niños y jóvenes los manuales de autores clásicos más usados para la práctica escolar de la lectura. Entre las editoriales, Araluce, fundada por el santanderino Ramón de San Nicolás Araluce (1865-1941), será la que más versiones adaptadas de clásicos publique. Y entre los autores, se debería citar, entre otros, a José Montero Alonso, Antología de poetas y prosistas españoles (1929); Ángel Cruz Rueda, Gestas heroicas castellanas contadas a los niños (1931); Alejandro Casona, con su Flor de leyendas (1933) o Joaquín Demuro, quien realizó nuestro libro de esta semana.
El manual Selección de Versos Españoles, del prolífico autor de obras para los escolares Joaquín Demuro, es un libro de lectura que persigue, a partir del conocimiento de la poesía castellana, desarrollar la habilidad lectora en los niños y niñas. En concreto, se trata de una colección de versos castellanos que no siguen un orden cronológico, o más bien habría que decir que sí, pero un orden cronológico inverso. Porque los ochenta fragmentos comienzan con autores del siglo XX (los primeros son los hermanos Álvarez Quintero, Gregorio Martínez Sierra y Eduardo Marquina) y finaliza con Alfonso X el Sabio, Gonzalo de Berceo y treinta y cuatro versos del Poema del Cid (Gesta de Mio Çid lo llama aquí Demuro). Entremedio, Rubén Darío con el cortejo que viene y los claros clarines; Bécquer y las oscuras golondrinas que, no como nosotros, siempre volverán; Rodrigo Caro dolorido por la soledad de las ruinas de Itálica, soledad que afortunadamente sigue existiendo, a pesar de la expansión de la vecina Sevilla; y muchos más, aunque algunos diríamos que "de segunda fila".
Demuro al final de algunos de los fragmentos pretende tímidamente utilizar propuestas de ejercicios o debates para los alumnos sobre el contenido de lo leído.
La primera edición de este libro de lectura escolar fue del año 1929, entonces en la editorial aún llamada “Juan Ortiz”.
En el Prólogo, Joaquín Demuro, en un estilo que recuerda un poco el comienzo de La rebelión de las masas de Ortega y su queja de que en su tiempo todo estaba como muy lleno de gente, se lamenta de que se está viviendo una época trepidante, materialista, “en estos momentos de automóvil”, para la que propone como antídoto la lectura de los mejores poetas.
Por último, señalar que incluimos la reproducción de Los pajaritos sueltos, del murciano Vicente Medina (1866-1937), sobre una escuela en la que el maestro acaba de morir, y donde introduce localismos al estilo de lo que también en ocasiones hace José María de Pereda.
© de los textos: José Antonio González de la Torre
© de los textos: CRIEME
© de las imágenes: CRIEME