Los manuales escolares de la Biblioteca del Centro de Recursos, Interpretación y Estudios de la Escuela no solamente constituyen un importante testimonio de los contenidos que sirvieron a los niños y niñas de otras épocas para aprender cosas, sino que deben ser un recurso didáctico utilizable en la actualidad. Con "El libro de la semana" queremos al profesorado, a alumnos universitarios y a todos los interesados en general darles pistas para ese posible uso actual. ©

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El modelo de metodología didáctica que usa preguntas y respuestas breves para ser aprendidas de memoria se utilizó en varios géneros de manuales escolares, tales como las cartillas, los epítomes o los compendios. Pero el género que por antonomasia se valió exclusivamente de esa metodología es el de los llamados catecismos.

Aunque en la actualidad el campo semántico del término “catecismo” se ha reducido por completo al ámbito del libro de aprendizaje de la doctrina religiosa, esto no fue siempre así. Porque, aparte de los religiosos, “catecismos” hubo referentes a lo que debía aprenderse sobre el mundo de lo político, de lo social… y de la agricultura, como sucede con nuestro libro de esta semana. Ya que también se publicaron “catecismos” para transmitir contenidos puramente especulativos.

El origen histórico de la necesidad de acercar a la población indocta conocimientos elementales, aunque precisos, sobre saberes básicos (lectura, escritura y cálculo) y sobre lo fundamental de su trabajo está en la época de la Ilustración. La escuela, pensaron los ilustrados, tenía que dotar a los ciudadanos de una cultura general (“inútil” propiamente para su vida cotidiana), pero también de conocimientos “útiles” que sí que podían aplicar a lo que iba a ser su futuro trabajo.

Y en una España en la que la mayor parte de la población vivía en el campo y los niños iban de adultos sobre todo a dedicarse a las tareas agrícolas y ganaderas, la institución educativa debía colaborar a que ese futuro trabajo lo hicieran con unos conocimientos técnicos indispensables, a los que la tradición oral transmitida en el restringido ámbito familiar no podía llegar.

El librito de R. G. González comienza con unos Preliminares generales sobre lo que es la agricultura, sus fines y sus partes. A continuación, aparece la llamada Agronomía: las plantas (morfología, tipos, ciclos reproductivos…), la atmósfera (con la influencia del clima sobre la producción agraria), los tipos de suelos y los cultivos adecuados a cada uno de ellos, los abonos (lo que aporta cada tipo a la producción), los instrumentos para trabajar la tierra, las diferentes labores (siembra, riegos, recolección...). La segunda parte está dedicada a la Filotecnia, donde se describen los diferentes tipos de plantas, su modo de cultivo y su destino (consumo humano, forraje, uso textil, etc.). La siguiente parte está dedicada a la Zootecnia o crianza de animales (animales domésticos y salvajes, recursos que nos proporcionan, etc.). Y la última parte es la que denomina Economía agrícola ó Administración rural. En esta parte se define de la siguiente manera el fin del trabajo de agricultor:

“P. ¿Qué es Economía rural?

R. El conjunto de conocimientos encaminados á enseñar al labrador los medios de obtener el mayor beneficio posible en la explotación del campo.” (p. 133)

En el Centro de Recursos, Interpretación y Estudios de Polanco disponemos también, para quien quiera consultarlos, de otros manuales específicos de enseñanza de la agricultura (aparte de los de agrimensura): Ángel Bueno, En el Campo; Andrés Beltrán Barroso, Cartilla Agrícola para la enseñanza de la agricultura en las escuelas de las provincias de Coruña, Lugo, Orense, Oviedo, Pontevedra y Santander; Lecturas agropecuarias (Diputación de Guipúzcoa; no figura el nombre del autor); Pla, J. y J. M., Agro. Temas agrícolas y de zootecnia; Miguel Martínez Planas y Luis Ticó Roig, Agricultura práctica.

Por último, hacer mención a la existencia en España de un museo admirable dedicado a la historia de los viejos oficios, en especial agrarios, del Campo de Elche: El Centro de Cultura Tradicional - Museo escolar de Pusol. El origen de esta institución fueron las actividades didácticas realizadas con los alumnos a finales de los años sesenta del pasado siglo por los maestros de las escuelas unitarias de la partida rural de Pusol, a las afueras de Elche. Para más información, se puede consultar su web: http://www.museopusol.com/
© de los textos: José Antonio González de la Torre
© de los textos: CRIEME
© de las imágenes: CRIEME