Los manuales escolares de la Biblioteca del Centro de Recursos, Interpretación y Estudios de la Escuela no solamente constituyen un importante testimonio de los contenidos que sirvieron a los niños y niñas de otras épocas para aprender cosas, sino que deben ser un recurso didáctico utilizable en la actualidad. Con "El libro de la semana" queremos al profesorado, a alumnos universitarios y a todos los interesados en general darles pistas para ese posible uso actual. ©

.

En la actualidad, seguramente se nos hace difícil entender que es relativamente reciente el que la administración educativa establezca unos currículos perfectamente detallados, que incluyen hoy día no solo los contenidos sino otra serie de elementos que el profesorado debe tener en cuenta a la hora de impartir los mismos.

Porque solo tras la creación del Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes en 1900 se comenzó más intensamente la tarea de concretar lo que cada maestro o maestra debía enseñar. Siendo ministro el conde de Romanones (el segundo que existió, pues el primero fue don Antonio García Alix), se publicó un Real Decreto de 26 de octubre de 1901 donde, entre otras importantes decisiones, se señalaban las materias que compondrían la primera enseñanza. Y, en el artículo 4º del mismo, se dice que posteriores reglamentos precisarán más sobre esas materias.

Pero nunca se publicaron los anunciados reglamentos, y el profesorado tuvo que seguir, durante décadas, teniendo como casi única guía para la estructuración de sus contenidos lo que aparecía en los manuales existentes en el mercado.

Flora fue uno de esos exitosos manuales, dirigido exclusivamente a las niñas. Tan exitoso fue, que se editó en España desde 1881 hasta 1955.

Su autora, Pilar Pascual de Sanjuán fue Regente de la escuela práctica agregada a la Normal de Barcelona y conocida autora de otros difundidos manuales.

Aunque no es una enciclopedia al uso, sí que pretendía Pilar Pascual un recorrido por diferentes campos del saber al hilo de las vivencias de la niña Flora. Así, aparte de temas de urbanidad, incluye historia de España, Literatura, historia natural, etc.

En el CRIEME disponemos solo de un ejemplar, el de la edición de 1898. En la magnífica colección de manuales escolares antiguos de la editorial RBA, de reciente publicación, reproducen la de 1928.

Para no extendernos en exceso, señalar uno de los muchos detalles que nos han llamado la atención en sus páginas: el “antitaurinismo” de Flora (cap. XXXI: Los toros, pp. 278-282). Leyendo lo que aparece en ese capítulo, y sin querer terciar en la polémica, sí que podemos para el trabajo con los niños y niñas en el aula tener un punto de partida para reflexionar sobre el cambio sociológico que se ha producido con respecto a la fiesta de los toros, ya que de ser algo que se relacionaba con las clases sociales más populares ha pasado últimamente a convertirse en creación cuasi-cultural. La polémica de esta semana pasada sobre la concesión de la Medalla de Oro de las Bellas Artes a Francisco Rivera Ordóñez no hace sino añadir elementos a este debate. Adjuntamos un enlace a un artículo de Antonio Muñoz Molina que se publicó en El País el verano pasado muy relacionado con lo que estamos diciendo.


© de los textos: José Antonio González de la Torre
© de los textos: CRIEME
© de las imágenes: CRIEME